Son años que se caracterizan por una gran euforia comercial, en la que cualquier aspiración parece realizable. En el ámbito de la empresa Gilabert destaca su dedicación a las labores asociativas y corporativistas. Las actividades del hermano mayor como vocal de la Asociación Española de Importadores de Madera y del Gremi de Magatzemistes de Fusta de Catalunya, contribuye a que la razón social sea conocida por todos y consiga un elevado prestigio. De todos modos en el estancamiento de los setenta. La crisis mundial, tiene como consecuencia una brutal recesión de los mercados

 


. Las empresas, sobre todo aquellas basadas en viejos esquemas de orden familiar, se vieron en la necesidad de renovarse. Una nueva generación, la tercera ya, se incorpora entonces a la sociedad. Montse Gilabert —hija de Paco— y Lluís Gilabert —hijo de Jaume— tomaron el relevo de sus antecesores. Un hecho trascendental de esta etapa que subraya la voluntad decididamente renovadora, es el traslado definitivo de la empresa al local de la calle Padilla en 1979. La decisión obedece a dos razones de peso. La primera y determinante, es que con el paso del tiempo la antigua sierra había quedado prácticamente en desuso porque ahora la madera llegaba totalmente cortada. La segunda, que el solar que ocupaba el almacén de la calle Mallorca estaba afectado por un antiguo plan urbanístico que lo destinaba a zona ajardinada —la actual Plaza Gaudí— y era previsible que tarde o temprano debería abandonarse. compromiso con el mañana
Y así es como ocurrió y ahora camino del centenario Un trozo de historia familiar que corre paralela a la historia general del país, y al carácter de la gente que a lo largo de los años ha conseguido que fuera lo que verdaderamente ha llegado a ser.

Todo ello queda simbolizado en la figura de Jaume Gilabert i Ruich, que en un momento de incertidumbre dejó de lado su vocación musical, sin dejar por ello el culto a la música, para poner las bases deuna empresa que implicaba una nueva manera de entender la vida, y a la que dedicó todas sus dotes creativas y su esfuerzo para hacerla sólida y grande.
Ahora, llegado el momento del balance, es obvio que los resultados han sido positivos pese a que el proceso de desarrollo de Fustes Gilabert S.A. no se considera ni mucho menos culminado.

Su historia detenta un peso específico considerable que sirve de ejemplo y guía; una plataforma formidable de apoyo que estimula a enfrentarse al futuro con ambición superadora ante cualquier contrariedad y decaimiento, con la mirada puesta en el centenario con el soporte de las nuevas tecnologías representadas por esta Web que nos mantendrá comunicados constantemente con nuestros clientes para poder informarles continuamente de nuestros artículos y servicios.

A fin de cuentas este es el compromiso exigente que Fustes Gilabert S.A. asume con natural alegría y una firme voluntad de imaginación, al celebrar sus tantos años de existencia.

 

 
 
 
 
 

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